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meditación

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» leído en la web · 18 abril, 2016

La dictadura de las emociones

Explorar en la red vectores discordianos siempre acaba teniendo su recompensa. En esta ocasión llegamos al sitio web anxietyculture.com, en donde el texto “Empire of emotion” discute la relación entre emociones y sistemas de control social. Se incluyen en el mismo fragmentos de The Politics of Ecstasy de Timothy Leary, que traducimos seguidamente:

Las emociones son la forma de consciencia más baja. Las acciones basadas en las emociones son la forma de conducta más constreñida, limitante y peligrosa. La ficción y la poesía romántica de los últimos 200 años nos han cegado ante el hecho de que las emociones son una forma activa y dañina de estupor.

Te lo puede decir cualquier campesino: cuidado con las emociones. Te lo puede decir cualquier niño: vigila a la persona emocional, pues es un lunático que se tambalea.

Las emociones son provocadas por agentes bioquímicos que sirven al cuerpo en estados de emergencia aguda. Una persona emocional es un maníaco ciego, enloquecido. Las emociones son adictivas, narcóticas y estupefacientes.

No confíes en nadie a quien percibas como emocional.

¿Qué son las emociones? (…) En un libro titulado Interpersonal Diagnosis of Personality, que escribí cuando era un psicólogo, presenté clasificaciones de las emociones y descripciones detalladas de sus manifestaciones moderadas y extremas. La persona emocional no puede pensar; no puede llevar a cabo ninguna acción [de intercambio] efectiva  ─excepto en actos de agresión física y fuerza. La persona emocional está desprovista de sensualidad. Su cuerpo es el de un robot que se agita. (…) El único estado en el que nos mezclamos, aprendemos, armonizamos, crecemos y comprendemos es en el de ausencia de emociones. Llamamos a esto dicha o éxtasis, y llegamos a él al centrar nuestras emociones.

El amor consciente no es una emoción; es una fusión serena contigo mismo, con otras personas, con otras forma de energía. El amor no puede existir en un estado emocional. (…) Las emociones se hallan fuertemente atadas a los juegos de ego.

¿Por qué, entonces, las emociones se hallan incluídas en el repertorio humano si son tan dolorosas, demandantes y cegadoras? Tienen un propósito básico de supervivencia: las emociones son alarmas de emergencia. El organismo llevado hacia el miedo a la muerte se retuerce entre paroxismos de actividad frenética. Como un pez aleteando ciegamente fuera del algua, o un animal al que acaban de cornear.

Hay momentos en los que las emociones son apropiadas y relevantes. El repentino reflejo bioquímico a chorro: lucha o huída. (…) Pero el animal sensible evita las situaciones que provocan miedo y la emoción que lo acompaña. El animal sabio prefiere relajarse y jugar.

La forma de desconectar las emociones es conectar los sentidos: conectar el cuerpo.

Habíamos hecho mención anteriormente de críticas acerca de la desconexión con el cuerpo que subyace a la obra de Leary: «ciertamente [escribía] acerca del cuerpo, pero su lenguaje se hallaba impregnado por el lenguaje de la mente, explicándolo todo con todo lujo de detalles en términos racionales y científicos [fallando] en su apelación a los sentidos». Sin embargo opinamos que el texto adquiere una nueva lectura si se lleva el discurso a la acción en forma de una práctica sostenida de técnicas psicocorporales ─y por aquí somos cada vez más partidarios de que artes marciales u otros sistemas en los que se trabaje el cuerpo al completo deberían preceder a otra clase de ejercicios meditativos más pasivos.

El artículo en anxietyculture.com sigue más adelante señalando las «profundamente arraigadas resistencias sociales hacia este punto de vista»:

incluso los “iluminados” tienen una sospecha residual acerca de verse libre de emociones como algo “antinatural” o “erróneo”. Esto se debe probablemente a que contemplan las emociones dentro del marco de una falsa dicotomía de expresión contra supresión ─de modo que cualquier estado carente de emociones se ve como “supresión” (o “represión”)─ y por lo tanto “insano”. Sólo rechazando esta dicotomía podemos percibir la relativa libertad con respecto a las emociones como “bueno”. Otro lugar común de la sabiduría convencional que merece la pena rechazar es el de que necesitamos ser emocionales para poder “sentir” o “ser sensibles” hacia los animales, la naturaleza, el arte o las personas ─lo cual es una falsedad equiparable a la de que necesitamos estar crónicamente distraídos con trivialidades para poder ser capaces de sentir placer.

Este estado “sin emociones” podría contemplarse de forma análoga a las nociones de vacío de las culturas orientales ─algo a lo que nos hemos referido en otra entrada del blog como “el contraasalto del vacío”.

 

 

» leído en la web · 1 febrero, 2015

El contraasalto del vacío

En nuestra experiencia, tras una temporada larga en el paro ─en soledad la mayoría de las veces─, la práctica de artes marciales y diversos ejercicios meditativos y psicocorporales,  puede dar lugar a algo parecido a algo a lo que se refiere Boyd Collins en su texto “Unlearning civilization”:

El primer paso para desenmarañar el dolor de la civilización es adentrarse en el silencio. Una vez dejamos atrás nuestra ansiosa necesidad de distracción constante nos enfrentamos cara a cara con nosotros mismos, y ésto es intensamente doloroso. Pero si tenemos el coraje de mantenernos en ese dolor descubriremos un poder curativo, una relajación de la tensión que nos conduce. La máquina ha configurado una forma falsa en la carne viva, en nuestra carne y en la carne de la tierra. Ha retorcido [nuestra vida interna] y la curación llevará tiempo. Pero debe empezar con el vacío.

Si puedes mantenerte dentro de ese vacío, sin buscar “mejorarlo” o hacerlo una posesión, podrás empezar a sentir lo que habías querido sentir desde hace tiempo, pero nunca te habías permitido. (…) Dentro del vacío existe el poder del cambio: un cambio no limitado por las categorías de una visión del mundo moribunda, encapsuladas en la prisión de la “objetividad”. Ser objetivo significa hacer un objeto de todo lo que es perceptible. Es dibujar un círculo sobre las presencias resonantes que nos llenan de gozo y negar vehementemente que puedan extenderse más allá de los límites de su “objeto”. La habilidad de trascender la consciencia con objeto surge del silencio porque la objetividad es un intento de silenciar el ruido de la vida.

No pretendemos haber llegado al nivel que describe Collins ni mucho menos. Pero en el cara a cara, en la relación corporal con el resto de congéneres, pensamos que el regreso desde ese estado ─aunque haya sido mínimamente rozado─ puede acabar resultando bastante patente para quien lo experimente.

 

 

» escuchado en la web · 18 noviembre, 2014

Meditación y discernimiento

Desde este episodio del podcast “Expanding Mind” Erik Davis hace una observación que nos invita al reconocimiento de que muchas de las técnicas que importamos desde otras culturas son de naturaleza más paradójica y compleja de lo que solemos pensar. En esta ocasión, se refiere a la contemplación de la práctica meditativa más allá de tópicos y lugares comunes, como cuando se la entiende simplemente como una forma de “relajación”:

(…) creo que existe evidencia muy buena que apoya la idea de que el discernimiento, de que el hecho de ser puntillosos y selectivos con detalles particulares no es necesariamente anti-meditación. La gente tiene la sensación de que en la meditación la finalidad es fundirse con el todo, el darse cuenta ─lo más rápido posible─ de que todo es uno, de que todo sucede a la vez; pero hay otra faceta de la misma que tiene más que ver con el desarrollo de la capacidad de discernimiento, de aislar cosas concretas para caminar hacia una participación con el entorno más rica, de mayor multidimensionalidad.

¿Una concepción, quizás, con más alma?

 

 

» visto en la web · 4 noviembre, 2014

Meditación, psicología transpersonal

Un par de subrayados de este breve video en donde se entrevista a Manuel Almendro, advirtiéndonos del uso abusivo y equivocado del vocablo “meditación”. Comienza señalando en primer lugar que:

la meditación como relajación es un chiste. La meditación al principio produce una relajación pero después va abriendo ese mundo interior del cual cada persona debe saber qué hacer con él.

para luego matizar el de “psicología transpersonal”:

La psicología transpersonal hoy en día está en entredicho. Bien por el abuso que se está haciendo de la palabra, el abuso que se está haciendo en [el contexto del] mundo de la propia psicología, la filosofía, etcétera … también por la ingenuidad, y también por el infantilismo.

¿De nuevo amarrados a la deriva lingüística de la que hablaba Feyerabend?

 

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