» leído en la biblioteca, leído en la web · 7 febrero, 2016

Percepciones populares del ocultismo

Dado su reciente retorno a las pantallas, convendría deconstruir la influencia de la serie de TV “Expediente X” en el acervo popular del “mundo del misterio”. Se encarga Gary Lachman, desde las páginas de The Quest For Hermes Trismegistus:

Del mismo modo en que el cristianismo conquistó a los antiguos dioses de sus nuevos conversos reduciéndolos al estatus de demonios, la estructura de consciencia mental-racional, determinada también en su afán despiadado y deficiente a barrer con todo lo anterior, comenzó una política de difamación de las ciencias ocultas, esotéricas y herméticas. Hemos crecido, productos de una modernidad no cuestionada, con la sensación de que lo oculto es algo poco respetable, supersticioso y en un sentido popular amplio, “peligroso”─como así atestiguan los cientos de “películas de miedo”. Es curioso que en una época en la que la mayoría de temas hasta ahora tabú pueden ser discutidos abiertamente, no podamos todavía hablar acerca del ocultismo de forma objetiva e imparcial. Se anima a la gente a hablar “con franqueza” de detalles sexuales y de errores personales de un modo que resultaría escandaloso en épocas anteriores, y en nuestra necesidad de “transparencia” tomamos cualquier señal de reticiencia como una indicación de “negación”. Sin embargo, cualquier discusión acerca del ocultismo en la cultura popular cae víctima de lo que denomino “el efecto Expediente X”. Esto significa que, aparte del tratamiento sensacionalista, el tema no puede ser nunca discutido sin sugerir de algún modo que las personas que se interesan en él son de alguna forma “raros” o mentalmente “ligeros”, que cualquier persona racional reconocerá esto inmediatamente y que, al final, sólo la ciencia puede ofrecernos un conocimiento confiable de nosotros o de nuestro mundo.

Aprovecharemos también para señalar otra frecuente asociación a nivel popular entre esoterismo y fascismo. En The Secret Temple Peter Levenda traza el orígen de esta idea:

[Los estudios sobre esoterismo] han sido ignorados por los académicos modernos. Esto puede deberse a la desagradable reputación de la que estas investigaciones gozaron [durante el régimen nazi]. (…) El estudio de la materia esotérica se devaluó debido a los extremos a los que dichos estudios fueron llevados bajo la tutela nazi, y filósofos de la posguerra como Theodor Adorno caracterizaron todo el ocultismo como algo de naturaleza esencialmente fascista. Hay un elemento de verdad en esta afirmación, que tiene que ver con la idea de un conocimiento secreto detentado por una élite espiritual. Si esta élite es una familia─esto es, que poseedora de un linaje sagrado─nos veremos de inmediato confrontados por una serie de cuestiones cercanas a los programas de “ciencia racial” del Tercer Reich, pues esta idea del linaje sagrado conlleva que otros linajes no sean sagrados, que sean menos importantes, no tan puros o que esén degenerados.

foro twitter Image Map