» leído en la biblioteca · 28 enero, 2015

La teoría de la conspiración y el contubernio reptiliano

No, no ese contubernio reptiliano. Nos refererimos más bien al cerebro reptiliano ─modelo simplificado pero funcional de los estratos primitivos del cerebro. A este respecto, y mezclando la teoría de la conspiración con el modelo de los 8 circuitos de consciencia, se pronuncia Robert Anton Wilson en una entrevista incluída en The Illuminati Papers:

[La mayoría de conspiranoicos] piensan que cualquier idea salvaje que se les cruce por la mente debe ser verdad porque les hace sentir más aterrorizados de lo que estaban ayer. La mayoría de conspiranoicos son fanáticos de la adrenalina a los que les encanta cagarse encima de miedo (o asustar a los demás) en días soleados ─la misma huella psicológica que hace que la gente vaya a las películas sádicas de terror.

Pero, ¿puede ocurrir algo similar a la contra?:

─Mientras que puede ser cierto que la mayoría de conspiranoicos sean “fanáticos de la adrenalina”, ¿no es cierto también que almas cándidas mucho más respetables son personas que se autopacifican, asustadas de considerar teorías de la realidad que asustan, independientemente de cualquier evidencia?

─¡Claro! El primer circuito del sistema nervioso, la huella de bio-supervivencia infantil, tiende a producir un programa robótico de confianza-dependencia-optimismo o de sospecha-miedo-retirada, y esto normalmente se queda así de por vida. Ambos extremos de esta huella psicológica son bastante mecánicos.

foro twitter Image Map